nov 14, 2011

Conducir un ferrari


Si los sueños se hiciesen realidad, conducir un ferrari estaría en los primeros lugares en las listas de preferencias de millones de personas.

Conducir un ferrari está al alcance de muy pocos y la experiencia y las sensaciones que producen ponerse al volante de un deportivo de esta marca tan legendaria es algo difícil de explicar solo con palabras, tiene que experimentarlo uno por sí mismo y ajustarse el cinturón a los lomos de uno de estos caballos desbocados.

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Conducir un ferrari, ante todo un símbolo de identidad

Conducir un ferrari es algo más que conducir un súper deportivo de alta gama. El tradicional color rojo fuego, el inimitable logotipo del caballo negro encabritado o el prestigio del que viene precedido por su aclamada escudería de fórmula uno, son un plus añadido a sus diseños espectaculares, sus lujosos acabados interiores o el rugido de los cientos de caballos de sus potentes motores. Enzo Ferrari, su fundador, supo combinar ambas cualidades para convertir a sus pilotos y automóviles en auténticos dioses y mitos de la velocidad.

Oportunidades para conducir un ferrari

Hoy en día, conducir un ferrari o cualquier otro mítico deportivo biplaza, ha dejado de ser un privilegio de las clases más altas. Aunque solo sea por unos minutos y por una modesta cantidad de euros, cualquier corazón aventurero ávido de emociones fuertes puede sentarse sobre uno de sus elegantes asientos de cuero y pisar a fondo el acelerador hasta alcanzar velocidades de vértigo; eso sí, solo durante unas vueltas en un circuito cerrado y bajo la atenta supervisión de un especialista. También es posible conducir un ferrari por las calles de tu ciudad.

Si siempre te ha apasionado conducir un ferrari y la adrenalina de la velocidad fluye por tus venas, ya no tienes excusa para emular a tus ídolos de la fórmula uno como Fernando Alonso, Michael Schumacher o Niki Lauda y poder disfrutar de la inigualable experiencia de conducir un ferrari y presumir de ello ante tus amistades.




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